Sin Boyz n the Hood no habríamos tenido Moonlight

Porque sin Boyz n the Hood no habríamos tenido Moonlight

En los 90´ la cultura Hip Hop plantó sus semillas revolucionarias en un Hollywood revuelto por la violencia racial y hoy empezamos a ver los brotes en forma de Moonlight, en forma de la mejor película de 2016.

El año 2016 nos trajo la explosión artística de Drake y de The Weeknd y la joya llamada El Circulo, de nuestro dios el Javato, pero también llegó en forma de reclamación fílmica una película con una fuerte crítica social llamada Moonlight (Barry Jenkins, 2016), que lejos de parecer no tener nada que ver con la cultura Hip Hop es una cana más, una demostración más de la impresionante madurez que está mostrando esta cultura a la hora de expresarse y rebelerarse contra las penurias y las desigualdades de las zonas urbanas con menos recurso.

Pese a que el estreno de esta película en USA fue el 18 de noviembre de 2016 aquí, en España, no la pudimos disfrutar en la gran pantalla hasta el 10 de febrero, aprovechando a nivel comercial su nominación a los Oscar como mejor película del año, y lejos de lo que parecía una obra menor y que no podría competir de ninguna forma con la hipervalorada La la land (Damien Chazelle, 2016) ganó.

Ganó una película que nos cuenta la vida dramática de un chico homosexual, afroamericano, de clase baja, con una madre drogodependiente, un padre desaparecido, un “padrino” camello y los problemas que todo ello conlleva dentro de las zonas urbanas más reprimidas.  Ganó la historia que representa el sufrimiento de un chico de los barrios bajos en estos días, de la dureza de vivir bajo los conceptos raciales y homófonos sobre los que se discrimina a un gran número de personas, sobre los que se excusan un gran número de individuos, organizaciones y cuerpos de seguridad a la hora de apalear o, simplemente, insultar a seres humanos. Puede que no todas las premisas se repitan, pero ¿os suenan?

Boyz-N-The-Hood-Moonlight-El-V-Elemento

Durante años la cultura Hip Hop nos ha dado un gran número de películas que bajo un contexto similar han pasado desapercibidas para el gran público, para la crítica o para las empresas que las distribuyen y/o las producen a nivel internacional, pero hoy, por suerte, el paradigma ha cambiado y la crítica social que se da en este film es aceptado por el gran público, siendo en este caso muy destacable por su formalización de un perfil, quizá, más “humanizado” para los que no vivimos allí, pese a ya haber sido contado mil y una vez, y que ha encontrado una madurez artística en el cine independiente que actualmente es del gusto de muchos.

Desde Mentes peligrosas (John N. Smith, 1995) a Haz lo que debas (Spike Lee, 1989) las películas basadas en guetos estadounidenses de cierta calidad se han repetido sin un aparente éxito comercial internacional, pero si con una alta vinculación con el mundillo del Hip Hop. En el caso de Mentes peligrosas y Haz lo que debas toda la producción artística pasó por manos de creadores pertenecientes a esta corriente y que se vieron materializados en la más que reconocible y conocida canción principal de su bso, con el Gangsta´s Paradise de Coolio, y con la estética personal del director Spike Lee, respectivamente, y que han sido en gran medida dos de los iconos principales de este movimiento cultural en la gran pantalla, a falta de hablar de la, probablemente, mayor obra cinematográfica de la cultura Hip Hop: Boyz n the Hood (John Singleton, 1991).

Protagonizada por Laurence Fishburne, el rapero Ice Cube, Cuba Gooding Jr. y Angela Bassett y estrenada cuando muchos de nosotros no habíamos nacido o no habíamos aprendido ni a andar esta película, que recogió el nombre de la aclamada canción de NWA, rapeada por Eazy-E, escrita por Ice Cube y producida por Dr. Dre, marcó un punto y a parte, gracias en gran medida a las nominaciones de la crítica, dando paso a la unión entre el cine y el Hip Hop en un formato más “serio” en pos de una reclama pacifista y marcando un asentamiento de los cineastas negros en Hollywood. Con una narrativa dramática, similar a la de Moonlight, en la cual se nos cuenta los caminos por los cuales en muchas ocasiones se “obliga” a pasar a determinadas clases sociales empobrecidas por falta de posibilidades, oportunidades o conocimiento de otro tipo de vida, la crítica social de la cual nace y contra la que se enfrenta el Hip Hop, sacudió al publico con un gran número de movilizaciones y una serie de actos violentos en su estreno en USA.

Dando paso así a un cine alternativo, esta película reunió a un gran número de cineastas que reclamaban su espacio creativo y la visibilización del problema. De la discriminación social, racial y homófoba que ya bien comentó Spike Lee en el 91: “No he visto a dos negros besándose, ni ningún actor de color en las películas de Woody Allen”. Y que al parecer hasta 2016 no hemos podido llegar a solucionar y normalizar, en parte. ¿Qué te pasa Woody?

Por Alejandro Blasco Gamero (@JaloBG)


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