Así es ISTMO el nuevo disco de DANO

Uno de los regresos más esperados ha sido la llegada de ISTMO por parte del respetado artista de Ziontifik: DANO

ISTMO es el nuevo álbum de Dano, que vio la luz hace unos días, seguido de un cortometraje acompañado de algunas de las canciones del disco, reflejando diversos momentos del tiempo en el que se ha ido gestando este proyecto. Es difícil definir lo que es este trabajo, muy difícil. Quizá no haya transcurrido el tiempo de fermentación necesario y por eso aún cuesta digerirlo. Acaba de salir, pero ya ha revolucionado el panorama y el 2019, recién empezado, ya se ha reiniciado muchas veces en nuestros cascos, por supuesto. Pero posiblemente lo mejor sea dejarlo reposar un tiempo, dejar que cuaje por sí solo mientras sigue sonando.

La presentación y el anuncio del estreno de Istmo llegó con relativa sorpresa. No creo que fueran muchos los que conocían la implicación de Dano en algo tan gordo mientras dedicaba tiempo a otros trabajos recientes, pero sin duda ha sabido compaginarlos. Está claro que el argentino no tenía prisa, sabía que por encima de cualquier plazo debía primar el resultado. Una persona meticulosa e inconforme, “un enfermo del control”. Cualidades que dificultan el proceso creador del artista, al que le cuesta sentirse completamente orgulloso con su producto. Por eso, como él mismo ha dicho, el proceso de gestación de ISTMO abarca más de 6 años, coincidiendo el nacimiento de los primeros conceptos con los últimos meses de creación de El Veneno, de Acqua Toffana.

Dano en el concierto UrbanDay de Alcalá de Henares

“Al ser una obra que se ha ido creando paulatinamente, las voces han sido grabadas en diversos estudios a ambos lados del charco, creando demos y versiones previas que han ido transformándose”

Un Istmo es una franja estrecha de tierra que une, a través del mar, dos áreas mayores de tierra. Con este título Dano intenta reflejar esa fina línea que muchas veces separa mundos aparentemente muy distintos. Etapas de transición, tanto en la vida como en la música. El progresivo envejecimiento, sobre todo mental, de las personas y los giros que va dando el rap clásico conectando con géneros más o menos alejados.

“Mi idea originalmente era sencilla; quería hacer el disco de rap que nunca pude hacer. El disco que me hubiese gustado escuchar con 19.”

Este proceso de maduración, de transición, esta marca del inevitable paso de los años que a tantos nos sobrecoge queda bien reflejada en la que para mí es una de las frases del disco, por no aventurarme a calificarla como la mejor. “Lo del borracho del parque ya no se ve tan tonto, ¿eh?”. Lo que sí puedo decir es que me resulta la más representativa, ha quedado grabada a fuego. Consigue revolver con brutalidad, y sin el menor cuidado, recuerdos perdidos en las profundidades de mi ser. Lo que es innegable, dejando a un lado la pedantería, es como una misma realidad o situación es interpretada de maneras tan distintas por la misma persona. El tiempo puede esconder las manos, pero es el único culpable.

El sonido de este trabajo no sorprende tratándose de quien se trata. Es la definición de cómo hacer fácilmente que un boom bap, el elemento más clásico del hip hop, suene tan nuevo, tan actual y adaptado a lo que necesitamos los más puristas del género en estos momentos, sin parecer estancado en otra época. La producción es soberbia, muy cuidada. Los fragmentos de instrumentales o de otras canciones al final de los temas, aportan sensación de conjunto al disco, de concepto. Y consigue suavizar el enlace de un tema con otro.

De los 14 temas que contiene ISTMO, 7 pertenecen a Danilo en solitario y 7 son colaboraciones. (Ni intros, ni interludios, ni skits. A veces se hace más apetecible así) La mayoría no sorprenden. Aparece Elio, imprescindible, Ébano, uno de los tracks más profundos, N-Wise, dando vida por fin a ese directo de 2014 en Madrid, H Roto, o Ergo Pro, pura complicidad. Sin embargo, yo para nada me esperaba algo con Israel B, y más tras ver el estilo tan dispar con el sonido de este proyecto de su último lanzamiento, Hielo. Aunque innegable es su contribución a la escena madrileña desde la primera década del siglo, y se agradece su aparición.

La última colaboración es la de Rels B. Está claro que es uno de los artistas con más repercusión en el panorama actual, pero no me convence. Yo tampoco soy Dios, para juzgar deliberadamente rasgos de este álbum, tan solo dejo mi opinión. Y la atmósfera creada con el resto de colaboradores, quizá algo más cerrada, más alejada del ruido y de los focos, me haga dudar. Lo que no quita el rollazo que tiene 35 grados, el estribillo… I’ve been waiting for so long… es magia pura. Hace unos años Rels se movía en la misma órbita que estos chicos, con ese fabuloso Golden Chapter. Pero el salto que ha dado le coloca en otro escalón, ni más arriba ni más abajo, solo en otro, un poco fuera de plano de este ISTMO, al menos así me lo parece. Pero si el creador ha solicitado su colaboración, está claro que no es casualidad. NI UNA BARRA RANDOM.

El trabajo entero transmite paz, pero sin duda Christopher Lambert y Lejos son los dos temas que más me hacen sentir. Lo que parecen pianos acompañados de voces femeninas sumados a la caja crean un resultado impecable, sentimentalismo puro. Calma y paz que incitan a tumbarse en la cama boca arriba y cerrar los ojos mientras suenan de fondo y el mundo queda en segundo plano. Quizá hubiera quedado mejor terminar el CD con Lejos, que quiere sonar a despedida, pero eso ya es aventurar demasiado.

En definitiva, ISTMO, a pesar de acabar de salir tiene pinta que será uno de esos discos que dejan huella y son recordados durante muchos años. Hay mucho amor junto a todo el trabajo que se esconde tras el resultado final, y lo justo es devolverle ese amor a todos los que han sido partícipes. 1L.

Artículo por Carlos González (@Carlosgl_14)

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