#LaObraMasCara o la demencia por el grafiti

Renfe obcecada en vendernos las pintadas como el mayor mal que afronta intenta responsablilizarnos y olvidar el servicio que dan

La semana pasada Renfe nos sorprendió con la presentación de una obra/campaña publicitaria en la Feria Internacional de Arte Contemporáneo de Madrid. Una puerta de un vagón de tren de línea grafiteada y colgada de un gancho con un mensaje “la “obra” más cara de ARCO vale 15 millones de euros y la hemos pagado entre todos”. El mensaje es claro: los grafiteros nos cuestan mucho, un golpe directo al higadillo del bolsillo.

Según distintos medios estos 15 millones no son realmente un gasto total derivado de la limpieza de pintura de los vagones sino una suma de agregados en los cuales el hecho de que estén pintados contribuye a que se alcancen todos esos millones, dependiendo de que medio leamos habría que restarle por gastos fijos de limpieza y mantenimiento o sumarle por gastos de seguridad hasta 10 millones, una diferencia muy grande que solo nos hace ver 1) como lo que realmente importa es la pela a la hora de hablar de un problema y 2) como el sensacionalismo nos pone, no hay propuestas, no hay intención de entender el “problema”, no hay nada más allá del mensaje. Y he aquí el problema.

“La “obra” más cara de arco” conlleva unas connotaciones negativas claras. La primera es la prioridad que le da Renfe a la estética de sus trenes por encima del servicio. La segunda, el significado del entrecomillado de la palabra obra. Sin olvidarnos de que reducen el concepto del arte y de ARCO a lo económico, que puede que sea lo primero en esta feria pero que no deja de ser lamentable.

muchos creen que se tienen que reducir a estar en una sala o a estar firmados por Banksy para tener valor.

Empezando por el final, la connotación obra como un destacado podría llevarnos a pensar o que la intención de la empresa de publicidad no es la de crear una “obra” sino un mensaje, aspecto absurdo puesto que se expone en ARCO y que pasaría a ser una pieza conceptual, lo que lo llevaría a ser arte, o que existe el prejuicio negativo hacia el grafiti como acto delictivo exento de valor artístico, y me parece que aquí hemos dado con la clave. Hace unos días El Confidencial sacó un repor sobre como actúa la Policía Local de Elche con los grafiteros, “así dan caza a los grafiteros”. Una pieza que deja claro el sensacionalismo y opinión de un medio y como las instituciones públicas desembolsan mucho dinero en la actuación contra este tipo de arte urbano. Está claro que tanto en cuanto se haga de forma delictiva se perseguirá como tal y habrá gente que lo haga por el morbo de ser perseguido o como símbolo de rebeldía por lo que en este caso la obra se llevaría a la connotación de delito y la infravaloración de un tipo de arteen algunos caso como el de Vox como basura-, que al parecer muchos creen que se tienen que reducir a estar en una sala o a estar firmados por Banksy para tener valor. Al parecer si el arte está en la calle no lo es. Y aquí llegamos al aspecto de la estética por encima de todo.

Renfe ha planteado que las pintadas cuestan anualmente 15 millones de euros, sumémosle los 10 que presuponen algunos como plus por gastos de seguridad -habría que sumarle también la campaña de publicidad por la “obra” de ARCO, pero como no sabemos su gasto lo dejaremos en cero-, 25 millones de euros que ha gastado de más el Ministerio de Interior el pasado año debido a que los trenes estaban pintados, bien. 25 millones de euros que ha preferido usar las instituciones en la estética de un servicio público por encima de su utilidad. Recordemos que por la estructura de las escaleras de los vagones, de muchos, de la mayoría de ellos, las personas con movilidad reducida no pueden acceder a este, eso no les preocupa, no hay “obra”. Recordemos que en un gran número de estaciones por falta de trabajadores, en torno a las 11 de la noche, no hay personal de taquilla, eso no les preocupa, no hay “obra”. Recordemos que los accesos de distintas estaciones llevan en obras paralizadas más de un semestre, escaleras mecánicas y ascensores, o que hay salidas que a primera hora de la noche se cierran, eso no les preocupa, no hay “obra”. Estos son los pequeños problemas que se solucionarían con pequeñas partidas, menores a los 25 millones, también podemos hablar de los trenes a Extremadura, Galicia, La Mancha…, del aumento de tiempo de esperar entre trenes de línea durante los últimos años, de los distintos problemas de seguridad que se han dado en estaciones, trenes y trayectos en los últimos tiempos, de la despreocupación en el mantenimiento de las estaciones, y podríamos seguir todo el día pero seguramente tengamos cosas mejores que hacer.

El grafiti es un tipo de pintura que nació de la necesidad de expresarse de una parte reprimida de la sociedad, no es basura, no es mierda, no es el mal. Es justificable y entendible que se actúe porque no guste o porque pueda causar problemas de seguridad, pero que no os engañen con el money, este es un problema de estética y orgullo. El mayor problema de Renfe no es el grafiti es que está en la ruina y prefiere gastarse el dinero en campañas que no ayudan en nada a mejorar su servicio. En nada.

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