La opinión de Óscar Jiménez ( @LaVeuMedia)

Una de las ideas más extendidas entre los críticos de la música rap es que éste solo habla y fomenta la delincuencia, la violencia y el consumo de drogas, constituyéndose como una influencia peligrosa para los oyentes del género, especialmente para la juventud, quienes suponen un grupo muy vulnerable a las letras de los raperos. Esta concepción del rap ha sido potenciada por los principales medios de comunicación, pues, solo hablan de este género musical cuando algún artista se ve envuelto en alguna polémica, cuando tiene problemas con la justicia o, en muchos casos de raperos americanos, cuando son asesinados.

Como explica la socióloga Cora Edith Gamarnik en el artículo “Estereotipos sociales y medios de comunicación”, publicado en la revista Question, los estereotipos sociales generalizan a todo un grupo a través de características que pueden ser propias de una parte de éste, y esto es lo que ha sucedido con la idea que tiene la sociedad de que el rap incita a la violencia, la delincuencia y al consumo de drogas. Sin embargo, esto no es así, ya que esta opinión ignora la variedad de subgéneros y de tipos de canciones de rap que hay, no todos hablan de criminalidad: el rap conciencia, representado por aristas como Swit Eme; el rap político, representado por artistas como Los Chikos del Maíz o Public Enemy; o el rap poético (de carácter romántico, sentimental y melancólico), representado por artistas como Sharif o Rapsusklei, son ejemplos de raps que no tratan el tema de las drogas y la delincuencia.

Sharif y Mxrgxn El V Elemento
Sharif y Mxrgxn entrevista en El V Elemento (Foto: @Ivnguerrero)

Gangsta Rap

Si hay un subgénero que habla sobre drogas, delincuencia y violencia, ese es el llamado Gangsta Rap. La palabra ‘Gangsta’ es un argot de gangster, o lo que es lo mismo, aquel que pertenece a una banda (en inglés gang) o a una mafia. La mayoría de los raperos que hacen Gangsta Rap han crecido en barrios marginales, donde la delincuencia y el consumo de drogas está a la orden del día. En Estados Unidos, estos guetos estaban dominados por las bandas, las cuales captaban a unos jóvenes que se veían desesperados por hacer algo con su vida en un territorio en el que no había esperanza para ellos: al no haber dinero, este se tenía que buscar de manera desesperada donde sea y, como no había empleo, estos chicos recurrían al tráfico de drogas o a los robos (dinero fácil).

Muchos raperos han crecido rodeados de violencia, de delincuencia y de drogas, esa ha sido su vida y su ambiente: la vida en la calle. Una de las leyes no escritas del rap sostiene que se debe contar lo que uno vive: los artistas plasman en sus letras sin tabúes, de manera muy explícita, el ambiente en el que se han criado, la realidad de lo que se vive en las calles. Así lo explicaba el actor que representaba al rapero californiano Ice Cube en la película ‘Straight outta Compton’ cuando era preguntado por la mala influencia que podía suponer su canción «Fuck the Police»: “Soy un periodista, igual que tú. Reporto lo que pasa en el barrio, la única diferencia es que yo soy brutalmente honesto”.

Por otro lado, los raperos barceloneses Dirtyporko y Crie 930, caracterizados por tener unas letras en las que relatan de manera muy explícita la realidad de las calles y de las drogas, también hablaron, en una entrevista con el canal de Youtube La Veu MEDIA sobre la teórica mala influencia que podían suponer sus canciones. Álvaro Porqueras (DirtyPorko) explica:

“Nosotros hablamos de drogas y delincuencia de una manera negativa, no queremos hacer apología de ello porque no son cosas que nos enorgullezcan. No te estamos diciendo fúmate un ‘canuto’ o bébete un cubata, te estamos diciendo todo lo malo que eso tiene y qué efecto ha tenido en nuestras vidas. Además, al final las drogas y la delincuencia están presentes en todos lados, ya sea en el cine, el teatro, la televisión, etc. “

Crie 930 añade:

“Nosotros escribimos lo que vivimos, nos hemos criado en el barrio y hemos experimentado otro tipo de vivencias que a lo mejor otra gente que ha crecido en una urbanización no ha experimentado. Si nosotros viviéramos otro mundo que no fuera la calle, las drogas y la delincuencia pues cantaríamos otro tipo de cosas.”

Las drogas y el rap

Las drogas son un elemento que también está muy presente en los temas de rap. Es normal que la mención a estas impacte a quienes no han escuchado canciones de este género musical ni conocen nada acerca de él, algo que, en muchos casos, lleva a estigmatizar y tachar al rap de mala influencia y de hacer apología de los narcóticos.

Hay que entender que los raperos que hablan de drogas en sus canciones han crecido en ambientes en los que la droga ha estado muy presente y, en un barrio en el que los chavales no tienen perspectiva de futuro, lo más normal es que se introduzcan en el mundo de los estupefacientes, algo que condiciona y domina sus vidas por completo. Por otro lado, también se debe considerar el impacto que tiene en alguien que ha vivido durante toda su existencia en el umbral de la pobreza la entrada de todo el dinero que genera con la música, algo que en muchos casos provoca que uno se entregue a los excesos.

Sin embargo, que los artistas hablen de droga en sus canciones no significa que hagan apología de ella, solo escriben lo que viven y describen sus experiencias y, si la droga forma parte de ellas, lo van a contar. En la mayoría de los casos, cuando se habla de sustancias estupefacientes, se hace desde una visión negativa de ellas, mostrando la peor cara que tienen. Un ejemplo de ello es el rapero barcelonés El Niño la Yuinta, quien es consumidor de cannabis desde los doce años. El Niño la Yuinta habla de lo que consume porque forma parte de su realidad, pero también muestra la peor cara de la droga en canciones como «Miedo» (“La droga te lleva a la muerte o al SIDA”) o «Sportif» (“Ellos quieren que te drogues y eso es lo que pasa. Que el pueblo tenga cultura no les interesa”).

En una entrevista con La Veu MEDIA, El Niño la Yuinta decía lo siguiente acerca de la droga:

“Los porros no son lo peor del mundo, pero son una mierda, si podéis no los probéis y de ahí no paséis. Lo malo es que los chavales de ahora lo tienen todo muy a mano y, si por desgracia te drogas tienes que echarle cabeza, no puedes dejar que la droga te lleve, porque una vez te dejes llevar por la droga, ya no hay vuelta atrás.”

 La música como salvación

En un barrio en el que no hay salidas, ni empleo, ni dinero, ni perspectivas de futuro; lo normal es que allí se dé una elevada tasa de criminalidad y drogodependencia, algo en lo que pronto se ven envueltos los más jóvenes desde su adolescencia, dejando de lado los estudios para buscar dinero fácil y entregar su vida a las estupefacientes.

Para los raperos que han vivido estas situaciones y hablan de ello en sus letras, la música ha sido la única manera que han tenido de salir de esa vida y del mundo de las calles. Gracias a la música ganan dinero de manera legal, supone una salvación para estos artistas. En este sentido, el rapero Qosta dice lo siguiente en su canción «Praxis«: “Tengo dos opciones: o hago music o me pego un tiro”. Por otro lado, en la anteriormente citada entrevista con La Veu MEDIA, El Niño la Yuinta cuenta que la música es su única vía de escape y que, si no fuera por ella, no sabría qué sería de su vida.

Artículo por Óscar Jiménez (@LaVeuMedia)