Si te molesta que Toteking tenga ideología el problema es tuyo

El estreno de ‘Carne Picá’ del artista andaluz no hace más que demostrar como muchos reducen el arte a la estética y olvidan que el Hip-Hop tiene unos ideales, y no son los de la derecha

El estreno de ‘Carne Picá’ del artista andaluz no hace más que demostrar como muchos reducen el arte a la estética y olvidan que el Hip-Hop tiene unos ideales, y no son los de la derecha

Opinión por Alejandro Blasco (@JaloBG)

opinion alejandro blasco toteking

“¿Cuándo se puso de moda ser un idiota?”, con esa pregunta Tote empieza la tercera sección del capitulo ‘Eckhart Tolle no podría ahora: reflexiones sobre la idiotez’ de Búnker (Blackie Books, 2020). En ella deja clara una idea: la estupidez humana va en aumento. En este libro Toteking mantiene una teoría de su época de jugador de baloncesto que hoy viene a cuenta, un símil sobre el desequilibrio entre la estética y el contenido, de como tenía una regla y esta “tenia un margen de error del 2 por ciento: una persona que llegase a jugar con más de quince mil pesetas en ropa encima no era capaz de salir de un bloqueo, de saltar a por un rebote entre tipos de dos metros…”. O lo que es lo mismo, aquellas personas que reducían el baloncesto a un puro concepto estético se olvidaban del deporte en sí.

Hoy parece que tiene aún más sentido plantearse “¿cuándo se puso de moda ser un idiota?”. ¿Cuándo redujimos todo al aspecto? Y, ¿cuándo nos empezó a parecer raro que el rap, como rama del Hip-Hop, tuviese ideales?

Lo que no entienden es que el ser humano, como ya bien decía Aristóteles, es un ser político por naturaleza y por lo tanto toda creación artística, como todo lo que hace, va a tener siempre alguna connotación ideológica

La cultura Hip-Hop inició con cuatro elementos, el rap, el turntablism o DJing, el break dance y el grafiti, que más tarde el rapero KRS-One elevó a nueve en su libro El Evangelio del Hip-Hop (The Gospel of Hip-Hop, 2009), con el beatbox, el lenguaje callejero –los códigos lingüísticos del Hip-Hop–, la moda callejera, el conocimiento de esta cultura y el emprendimiento callejero, y que si os da mucha pereza leer podéis ver muy bien resumido por Doggs Hip Hop.

La situación actual es que una parte del público que consume varios de estos elementos los separa de la misma cultura, ya sea por desconocimiento o porque les hace entrar en contradicción y les preocupa colapsar. Hoy se “entiende” que la moda streetware no tiene nada que ver con el Hip-Hop ni con la cultura skater, se reduce al concepto original de hypebeast, de “persona que colecciona ropa con el fin de impresionar”, mayormente porque es tendencia. Hoy se “entiende” que los códigos lingüísticos del Hip-Hop son solo una estética de análisis académico o del turismo de clase de los que reírse o absorber para aparentar. Hoy se “entiende” que el rap no tiene porqué tener unos ideales, ya que no viene de un movimiento cultural y es solo un género musical que se puede reducir a una estructura.

La etiqueta “urbano” se creó en EE.UU. como medio de segregación racial de la música negra primero y más tarde fue usada como herramienta de marketing. En el momento que esta etiqueta pasó a formar parte del globo el concepto se expandió a una noción de segregación por clase socioeconómica. ¿El “problema”? La mayor parte de la sociedad está dentro de los grupos sociales menos empoderados económicamente por lo que se necesitaba un termino para la venta y con ello se pasó del termino despectivo a uno por el que sentir afinidad, una redefinición de la identidad como algo positivo, y ahí entró el marketing y el capitalismo como ideología dominante. Esto es el mercado, amigo.

En su libro, Toteking hace referencia a como le miraban por la calle por su forma de vestir, como eran incómodos los pantalones grandes, como si la sudadera no le tapaba el culo entero no le gustaba y como esto en realidad era parte de una cultura, del Hip-Hop, que en este caso él representaba como raper. Una representación de como esto siempre ha sido algo más que un simple sonido, algo que hoy parece molestar a muchos, mayormente a la gente que se está subiendo al carro de la denominada, de forma reduccionista y con algo de malicia, “cultura urbana”.

Es difícil negar que gran parte de la sociedad piensa que el arte se reduce a un factor lúdico y que la política (la ideología) debe ser algo que se mantenga apartado en una cajita. Lo que no entienden es que el ser humano, como ya bien decía Aristóteles, es un ser político por naturaleza y por lo tanto toda creación artística, como todo lo que hace, va a tener siempre alguna connotación ideológica. Da igual que sea una película de explosiones de Michael Bay, las pinturas negras de Goya o Carne Picá de Toteking.

En este caso la pelea ideología vs arte tiene menos sentido que nunca. La primera gran sorpresa es que alguien se haya asombrado de la carga ideológica de las canciones de Tote. La segunda es que se sorprendan de que defienda posturas de clase de izquierdas. Y lo tercero es que se exija que no se politice el rap, cuando es un género musical que evolucionó y todos hemos llegado a conocer gracias a grupos como Public Enemy o NWA y que hoy en España triunfan bajo el manto de Natos y Waor o Delaossa.

El rap en España empieza a ser un género que llega a mucha gente y esta situación parece que cada vez se va a dar más. Las redes sociales, los medios de comunicación y la industria no ayudan ni al debate ni a crear conocimiento, pero hay que tener claro que nuestra cultura lo que sí defiende, y que es lo que molesta, son ideales antirracistas y de lucha de clases. Si tus ideales no son estos, lo sentimos. Bueno, no lo sentimos. Nosotros no vamos a cambiar de ideales, si te molesta tanto que Tote y el Hip-Hop no representen los valores comerciales típicos de la derecha el problema es tuyo. Si no te gusta vete, este no es tu parque.

Si te has quedado con ganas de sabe más sobre Toteking chequéate la entrevista que le hicimos por su último disco Lebron.